Política Ambiental en EE.UU.
La administración de Donald Trump ha desmantelado una pieza clave de la política climática estadounidense. El 12 de febrero, se revocó formalmente el dictamen de "constatación de peligro" de 2009, una medida que reconocía a los gases de efecto invernadero como perjudiciales y que sentaba las bases para la regulación de emisiones.
La derogación del dictamen de "constatación de peligro" representa un cambio significativo en la postura de Estados Unidos frente al cambio climático. Este dictamen, establecido en 2009, identificaba formalmente a los gases de efecto invernadero como contaminantes que amenazan la salud pública y el bienestar general. Al revocarlo, la administración Trump debilita la base legal para la implementación de regulaciones que limiten las emisiones contaminantes. La decisión ha generado fuertes críticas por parte de organizaciones ambientalistas y expertos en clima. Alejandro Dávila Fragoso, estratega nacional de comunicaciones de Earthjustice, ha expresado su preocupación por las consecuencias de esta medida, señalando que socava los esfuerzos para combatir el calentamiento global y proteger a las comunidades vulnerables.
Según Dávila Fragoso, la "constatación de peligro" no solo era un reconocimiento científico de la amenaza que representan los gases de efecto invernadero, sino también un pilar fundamental para la defensa legal de las políticas climáticas. Su eliminación abre la puerta a desafíos legales contra futuras regulaciones destinadas a reducir las emisiones y promover energías limpias. Esto podría retrasar o incluso impedir la implementación de medidas necesarias para cumplir con los compromisos internacionales en materia de cambio climático.
El impacto a largo plazo de esta revocación es aún incierto. Sin embargo, analistas coinciden en que representa un retroceso en la lucha contra el cambio climático y un desafío para las futuras administraciones que busquen revertir esta decisión y restablecer políticas ambientales más ambiciosas. La batalla legal y política en torno a la regulación de emisiones y la protección del medio ambiente en Estados Unidos, sin duda, continuará.



