A pocas horas de la crucial segunda vuelta electoral, los candidatos Luiz Inácio Lula da Silva y Jair Bolsonaro movilizaron a sus bases en los bastiones de São Paulo y Río de Janeiro. Los comicios de este domingo se perfilan como uno de los procesos más polarizados y reñidos en la historia moderna de la nación sudamericana.
En la recta final hacia las urnas, el actual presidente candidato Luiz Inácio Lula da Silva encabezó una masiva concentración teñida de rojo en la emblemática Avenida Paulista, ubicada en el corazón financiero de São Paulo. El referente histórico de la izquierda brasileña buscó consolidar el respaldo de los indecisos y motivar a su electorado a asegurar la victoria en las urnas.
Por su parte, el sector ultraderechista liderado por Jair Bolsonaro respondió con fuerza en la otra gran metrópoli del país. Ante la ausencia del mandatario en el evento principal, su hijo y senador Flávio Bolsonaro asumió el protagonismo al encabezar una nutrida caravana de simpatizantes en las calles de Río de Janeiro.
Ambas movilizaciones reflejan la profunda división política que atraviesa Brasil de cara a una jornada electoral decisiva. Las autoridades electorales mantienen operativos de seguridad reforzados en todo el territorio nacional para garantizar que los comicios transcurran en orden y con una alta participación ciudadana.



