A pocos días de la segunda vuelta electoral en Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro protagonizaron cierres de campaña masivos en São Paulo y Río de Janeiro, respectivamente. Las encuestas reflejan un escenario de empate técnico que mantiene la incertidumbre de cara a la jornada del 25 de octubre.
Miles de simpatizantes del Partido de los Trabajadores (PT) se congregaron de forma pacífica en las calles de São Paulo para respaldar al actual mandatario, Luiz Inácio Lula da Silva, en su último gran evento proselitista antes de la definición electoral. La movilización reflejó la capacidad de convocatoria del oficialismo en un bastión político clave para las aspiraciones de continuidad de la izquierda brasileña.
En paralelo, el candidato de la derecha, Flávio Bolsonaro, eligió la ciudad de Río de Janeiro para culminar sus actividades de campaña. Ante una multitud de seguidores, el aspirante opositor reforzó su discurso crítico hacia la actual administración, buscando capturar el voto indeciso en un tramo final marcado por la máxima polarización política en el país sudamericano.
Ambos candidatos llegan al balotaje del próximo 25 de octubre inmersos en un empate técnico según los últimos sondeos. La tensión política se incrementó tras el último debate televisivo celebrado el pasado 23 de octubre, un encuentro crucial que analizó nuestra enviada especial, Ángela Gómez, desde territorio brasileño para ofrecer todos los detalles del proceso.



