Escapada jalisciense imperdible
A solo media hora de Mazamitla, se encuentra Tamazula de Gordiano, un destino que fusiona la riqueza histórica de la época colonial con la vitalidad del Jalisco contemporáneo. Este pueblo, impregnado de aroma a caña de azúcar y la calidez de su gente, ofrece una fascinante parada en la ruta hacia la Sierra del Tigre. Sumérgete en la historia y cultura de este rincón jalisciense.
Tamazula de Gordiano, cuyo nombre original en náhuatl, Tlamazolan, significa «lugar de sapos», rinde homenaje desde 1856 al insurgente Gordiano Guzmán, héroe local de la independencia. Sin embargo, la historia de este municipio se remonta mucho más atrás, a tiempos precolombinos, cuando la región era habitada por etnias otomíes, cazadores nómadas que precedieron a las tribus nahuas, tepehuas y zapotecas.
La conquista de Tamazula se distingue por ser resultado de alianzas estratégicas. En 1521, el cacique Calizendo se unió a los españoles para derrocar al rey Tzome de Colima, integrando la zona a las Provincias de Ávalos. La influencia franciscana se consolidó en 1535 con el bautismo y matrimonio de Calizendo con Matiana de Jesús. En 1561, Fray Juan de Santa María fundó el primer convento y hospital, estructurando el pueblo y organizando los barrios que hasta hoy conservan su atmósfera de comunidad ancestral.
El auge de Tamazula llegó con la modernidad y el aroma de la caña de azúcar. En 1924, la Central Tamazula, a diferencia de otros proyectos impuestos desde el centro del país, nació del esfuerzo de familias locales como los Mendoza Ochoa, impulsando el desarrollo económico y social de la región. Hoy, Tamazula de Gordiano invita a explorar sus calles empedradas, admirar su arquitectura colonial y disfrutar de la hospitalidad de su gente.



