Frente a la drástica caída que sufrieron la moneda y la bolsa de Brasil este lunes, la economía mexicana demostró una notable fortaleza. Analistas destacan que el apetito de los inversionistas internacionales encontró refugio en el peso.
Este lunes, los mercados financieros de América Latina vivieron una jornada de contrastes. Mientras el real brasileño sufrió una depreciación del 8.6 por ciento y el índice accionario Bovespa de la Bolsa de Sao Paulo se desplomó un 13.9 por ciento, el peso mexicano logró contener la presión externa.
Especialistas financieros señalaron que el comportamiento de la moneda nacional reflejó la confianza temporal de los capitales extranjeros, quienes buscaron activos menos volátiles en la región tras la sacudida en el cono sur.
A pesar de este escenario favorable para el tipo de cambio, las autoridades económicas mantienen la cautela ante la volatilidad global y el impacto que estos choques externos puedan tener en los mercados emergentes durante las próximas semanas.



