La excandidata presidencial por la Revolución Ciudadana fue interceptada por autoridades ecuatorianas bajo circunstancias aún por esclarecer. Este suceso marca un nuevo episodio de inestabilidad política que sacude al país sudamericano.
La detención de Luisa González, figura central del correísmo y exaspirante a la presidencia, ha generado una ola de reacciones en Ecuador. Fuentes oficiales confirmaron que la política fue abordada por las fuerzas del orden, aunque los detalles específicos sobre los cargos o motivos detrás de la intervención permanecen bajo reserva por parte de las autoridades judiciales.
El movimiento Revolución Ciudadana, liderado por el expresidente Rafael Correa, denunció a través de sus redes sociales que se trata de una persecución política sistemática. Según la organización, este acto busca inhabilitar a una de las figuras más fuertes de la oposición de cara a los próximos procesos electorales, calificando el hecho como un atropello a la democracia y al debido proceso.
Por su parte, el gobierno ecuatoriano ha mantenido una postura de cautela, asegurando que el procedimiento se ajusta estrictamente a los marcos legales vigentes. Mientras tanto, simpatizantes del correísmo han comenzado a movilizarse en las inmediaciones de los centros de detención, exigiendo la liberación inmediata de González y denunciando la instrumentalización del sistema de justicia en la nación.



