Conflicto armado en Colombia
La víspera de Navidad se tornó sombría para cientos de campesinos colombianos. Alrededor de 250 personas, desplazadas por la intensificación de los combates entre el ELN y las disidencias de las FARC, buscaron refugio en Cúcuta y Ocaña.
La violencia en la región del Catatumbo, en el nororiente de Colombia, ha forzado a cerca de 250 personas a abandonar sus hogares en las últimas 24 horas, según denunció el Consejo Noruego para Refugiados (NRC) el 24 de diciembre. La organización humanitaria alertó sobre el creciente riesgo de un mayor desplazamiento en los próximos días, basándose en testimonios de los afectados que hablan de miles de personas confinadas en la zona, imposibilitadas de movilizarse debido a la persistencia de los enfrentamientos.
Los desplazados han llegado a las ciudades de Cúcuta y Ocaña, buscando protección y asistencia. La situación plantea un desafío humanitario considerable, ya que las comunidades receptoras se ven presionadas para brindar apoyo a la población desplazada, que requiere albergue, alimentación y atención médica. El NRC ha instado a las autoridades colombianas a tomar medidas urgentes para garantizar la seguridad de la población civil y proporcionar asistencia humanitaria a los afectados por el conflicto.
La escalada de la violencia entre el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y las disidencias de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) agudiza la ya precaria situación de seguridad en el Catatumbo, una región estratégica para el narcotráfico y la minería ilegal. La persistencia de estos grupos armados y sus disputas territoriales generan un ambiente de constante temor y vulnerabilidad para las comunidades campesinas, obligándolas a abandonar sus tierras y medios de subsistencia.



