De Aliados a Adversarios
La reciente escalada de tensión entre Estados Unidos e Irán, marcada por ataques coordinados entre Estados Unidos e Israel contra ciudades iraníes, ha puesto de manifiesto la profunda hostilidad que define su relación. Sin embargo, este antagonismo no siempre fue la norma. En el pasado, ambos países disfrutaron de una estrecha amistad estratégica.
La relación entre Estados Unidos e Irán ha experimentado una dramática transformación a lo largo de las décadas. Durante la Guerra Fría, Irán, bajo el gobierno del Sha Mohammad Reza Pahlevi, fue un aliado clave de Estados Unidos en la región, sirviendo como un importante contrapeso a la influencia soviética. Esta alianza se caracterizó por la cooperación militar y económica, con Estados Unidos proporcionando a Irán armamento y apoyo técnico.
El punto de inflexión en esta relación se produjo con la Revolución Islámica de 1979, que derrocó al Sha y estableció una República Islámica liderada por el ayatolá Ruhollah Jomeini. La toma de la embajada estadounidense en Teherán en noviembre de ese mismo año, con la consiguiente crisis de los rehenes, marcó el inicio de una era de hostilidad y desconfianza mutua. Estados Unidos impuso sanciones económicas a Irán y respaldó a Irak durante la guerra Irán-Irak (1980-1988).
Desde entonces, la relación entre ambos países ha estado marcada por la tensión y el conflicto. Las acusaciones de apoyo iraní al terrorismo, el programa nuclear iraní y la intervención estadounidense en la región han exacerbado las diferencias. Aunque ha habido intentos de diálogo y distensión en momentos puntuales, la desconfianza persiste y la reciente escalada de tensión demuestra la fragilidad de la situación actual.



