Función Pública bajo sospecha
Las figuras de Hernán Bermúdez Requena, David Colmenares Páramo y Alejandro Gertz Manero convergen en un punto crítico: la sombra de la corrupción y la opacidad en sus respectivas gestiones. Sus trayectorias, marcadas por controversias y cuestionamientos, ponen en entredicho la integridad de instituciones clave en la seguridad y la fiscalización.
Hernán Bermúdez Requena, ex funcionario de alto nivel en el ámbito de la seguridad pública, ha sido objeto de señalamientos por presuntos vínculos con actividades ilícitas y un desempeño cuestionable durante su gestión. Las acusaciones, que incluyen negligencia y posible colusión, arrojan dudas sobre la efectividad de las políticas implementadas y su impacto en la seguridad ciudadana.
David Colmenares Páramo, al frente de la Auditoría Superior de la Federación (ASF), se ha visto envuelto en polémicas relacionadas con la transparencia y la rendición de cuentas. Críticos señalan que su gestión ha sido permisiva con irregularidades detectadas en el manejo de recursos públicos, comprometiendo la labor de fiscalización y la lucha contra la corrupción.
Por su parte, la gestión de Alejandro Gertz Manero como Fiscal General de la República (FGR) no ha estado exenta de controversia. Su estilo confrontacional y las acusaciones de uso político de la institución han generado desconfianza y críticas por parte de diversos sectores de la sociedad, quienes exigen mayor transparencia e imparcialidad en la persecución de delitos. La falta de resultados tangibles en casos de alto impacto también ha contribuido al descontento generalizado.



