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Cien años, una sola familia y una botella que lo cuenta todo

Cien años, una sola familia y una botella que lo cuenta todo

Por Notichairo15 de junio de 2026
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Cien años, una sola familia y una botella que lo c

La historia arranca en 1926 en Tequila, Jalisco, cuando don Eduardo Orendain González (heredero de una pasión por el campo y la destilación que venía de su propio padre) adquirió una pequeña destilería y plantó la semilla de lo que hoy es un referent...

La historia arranca en 1926 en Tequila, Jalisco, cuando don Eduardo Orendain González (heredero de una pasión por el campo y la destilación que venía de su propio padre) adquirió una pequeña destilería y plantó la semilla de lo que hoy es un referente global. No llegó solo con ambición: llegó con conocimiento. Era uno de los destiladores más experimentados y respetados de su época. Porque don Eduardo no se conformó con producir tequila de calidad. En 1959 fundó y presidió la Cámara Nacional de la Industria Tequilera y en 1974 impulsó desde ahí la creación de la Denominación de Origen Tequila, ese sello que hoy protege a la bebida más mexicana del mundo. Después, en 1994, fue pieza clave en la fundación del Consejo Regulador del Tequila. Dicho de otra forma, los Orendain no solo hacen tequila hace cien años, también construyeron las reglas del juego. Lo que destila el Orendain 100 es exactamente eso, el resultado de un siglo de saber hacer. Y el proceso, en esta casa, se toma tan en serio como la historia. Todo comienza en los campos de agave azul que crecen en esa franja privilegiada de Jalisco donde la tierra, el clima y el sol hacen su trabajo durante años antes de que el jimador llegue con su coa a cosechar las piñas en el punto exacto de madurez. Después viene la cocción lenta en hornos de mampostería, donde el agave libera su mosto, el alma del tequila, como lo llaman en la destilería. Luego la extracción en molino de rodillos, donde el agave cocido se exprime hasta cinco veces para no desperdiciar ni una gota de su jugo. La fermentación ocurre con levaduras endémicas propias de la casa, ese secreto invisible que le da a cada expresión su carácter único. Y finalmente, la doble destilación que lleva al líquido a su pureza máxima antes de reposar en barrica el tiempo que cada etiqueta requiere. La fábrica La Mexicana, casa madre de todo este proceso y adquirida en 1944 por Mercedes Hernández Montaño de Orendain, esposa del fundador, es hoy una de las destilería más visitada en el Pueblo Mágico de Tequila. En 2022, tras un proceso de renovación, duplicó su capacidad productiva hasta superar los seis millones de litros al año, sin tocar un solo paso del proceso artesanal que la hizo grande. Eso dice mucho de quiénes son los Orendain. Y para celebrar el centenario como merece, la casa organizó una experiencia inmersiva de tres días que nos llevó desde Ciudad de México hasta el corazón de Jalisco. Guadalajara primero, con un recorrido en Tlaquepaque seguido con cena en el restaurante Hueso y cocteles en el rooftop del Hotel Habita, después el recorrido por La Mexicana, un taller de cantaritos, un walking tour por las calles empedradas de Tequila y una mañana entre campos de agave que huelen a todo lo que México es. ]]>





Fuente: Quien

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