La presidenta de México desestimó los cargos judiciales presentados en Florida contra el ex mandatario cubano Raúl Castro. La mandataria vinculó directamente las acciones de la fiscalía estadounidense con el actual periodo electoral en Estados Unidos.
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo calificó ayer como un asunto eminentemente político las acusaciones presentadas por la fiscalía de Florida contra el ex presidente de Cuba, Raúl Castro. Según la mandataria, este movimiento judicial responde a los intereses del calendario electoral estadounidense de cara a los comicios del próximo noviembre.
Desde su conferencia matutina, Sheinbaum subrayó que este tipo de acciones legales carecen de un sustento ajeno a la coyuntura política y buscan incidir en el electorado de aquel país. La postura de la presidenta marca una línea de continuidad respecto a la relación diplomática que México ha mantenido con la isla, evitando validar las acusaciones externas.
El anuncio de la fiscalía de Florida ha generado diversas reacciones en el ámbito internacional, pero el gobierno mexicano ha optado por enmarcar el suceso dentro de las tensiones partidistas de Estados Unidos. La administración federal enfatizó que no se debe dar crédito a estas acciones como procesos judiciales imparciales, sino como herramientas de propaganda política.



