Crisis diplomática en Haití
El presidente salvadoreño ha ordenado el envío de un contingente de élite tras la captura de cuatro de sus soldados por parte de bandas criminales en Puerto Príncipe. La misión busca asegurar la liberación inmediata de los efectivos desplegados bajo el mandato de las Naciones Unidas.
El gobierno de El Salvador ha tomado medidas drásticas tras confirmarse que cuatro de sus militares, integrantes de la misión multinacional de apoyo a la seguridad en Haití, fueron secuestrados por facciones criminales que operan en la capital haitiana. El presidente Nayib Bukele, quien ha mantenido una postura firme contra las pandillas en su país, advirtió a los grupos armados que no tolerará ataques contra su personal diplomático o militar.
La operación de rescate, que se coordina bajo un estricto protocolo de seguridad, cuenta con el respaldo parcial de las fuerzas internacionales presentes en la isla. El mandatario salvadoreño había lanzado un ultimátum a los líderes de estas organizaciones criminales, instándolos a entregar a los rehenes antes de que la situación escalara a una intervención de mayor envergadura en territorio haitiano.
El despliegue del contingente especial refleja la política de seguridad exterior de El Salvador, que busca proyectar su experiencia en el combate a las pandillas a nivel regional. Mientras las autoridades internacionales observan con cautela el movimiento, la prioridad absoluta sigue siendo la extracción segura de los cuatro soldados salvadoreños retenidos por las bandas locales.



