Apple continúa con su ronda de anuncios tecnológicos al integrar el potente procesador M6 en la iMac y la MacBook Pro de 14 pulgadas. Esta actualización busca elevar el estándar de rendimiento en tareas de inteligencia artificial, aunque mantiene ciertos detalles que ya generan debate.
La compañía tecnológica ha dado un nuevo paso en su alineación de equipos de escritorio y portátiles al incorporar el chip M6 tanto en la iMac como en la MacBook Pro de 14 pulgadas, siguiendo los pasos previos de la Mac mini. El cambio más significativo en la portátil es la integración de este nuevo procesador, con el cual Apple asegura un rendimiento hasta 13 veces más rápido en tareas de inteligencia artificial en comparación con el modelo M1 de hace seis años.
En el plano estrictamente técnico, el procesador M6 cuenta con una robusta arquitectura que incluye una CPU de 12 núcleos —divididos en dos de alta potencia, cuatro de desempeño y seis de eficiencia energética—, complementada por una GPU también de 12 núcleos. La memoria unificada base parte de los 16 GB con un ancho de banda de 153 GB/s, ofreciendo opciones de configuración de 24 o 32 GB, mientras que el almacenamiento interno se conserva en capacidades de 1, 2 o 4 terabytes.
A pesar de las mejoras notables en velocidad, conectividad Wi-Fi 7 y potencia gráfica, la actualización no ha estado exenta de críticas debido a algunas decisiones en su configuración de fábrica. Los usuarios y expertos del sector continúan analizando si estas especificaciones justifican el costo de la inversión frente a generaciones anteriores de equipos portátiles y de escritorio de la marca.



