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Abramos cancha: Machismo disfrazado de análisis

Abramos cancha: Machismo disfrazado de análisis

Por Notichairo•7 de octubre de 2026
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Abramos cancha: Machismo disfrazado de análisis

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Abramos cancha: Machismo disfrazado de análisis

Quienes crecimos viendo la Liga MX sabemos perfectamente que cuestionar al árbitro es casi un deporte nacional. Criticar las decisiones de quien trae el silbato, debatir una tarjeta roja o quejarse amargamente del tiempo agregado es parte de nuestra ...

Quienes crecimos viendo la Liga MX sabemos perfectamente que cuestionar al árbitro es casi un deporte nacional. Criticar las decisiones de quien trae el silbato, debatir una tarjeta roja o quejarse amargamente del tiempo agregado es parte de nuestra cultura de cada fin de semana. Por eso, cuando Katia Itzel García rompió una sequía de dos décadas para volver a pitar un partido de primera división varonil, la exigencia del entorno era clarísima: había que medirla con la misma vara que a sus compañeros. Si se equivocaba, se decía; si acertaba, también. El problema surge cuando la crítica deportiva se desvía del terreno de juego, y las recientes declaraciones de Antonio Mohamed nos invitan a poner freno de mano. Decir “si fuera un árbitro normal” al evaluar el trabajo de Katia Itzel es cruzar una línea que ya deberíamos tener súper platicada. Hace veinte años, cuando Virginia Tovar pitó en el máximo circuito, los ataques eran sin filtros: desde la misma cancha y a la vista de todos, la mandaron a lavar platos. Hoy, afortunadamente las formas han cambiado y ya no escuchamos insultos tan directos en televisión, pero el fondo se sigue asomando. En boca de una figura tan respetada como el “Turco”, la palabra “normal” carga con un peso enorme. Sin pensar que lo hizo con una mala intención consciente al usar ese término, el mensaje que se manda en automático es que lo estándar y lo que pertenece por naturaleza a la cancha es el hombre. Y es justo ahí donde los sesgos encuentran su mejor escondite, disfrazados de un simple análisis futbolístico. Pensemos en lo que pasa cada jornada. Si un árbitro central varón comete un error grave que cuesta puntos, los técnicos argumentan que le faltó criterio, que se dejó llevar por la presión o que tuvo una mala tarde. Jamás escuchamos a nadie dudar de si son “normales” para hacer su trabajo. Sin embargo, cuando Katia Itzel toma el control del juego, el error se le cobra directamente a su género. El debate deja de ser sobre si estaba cerca o lejos de la jugada, y se convierte en un pretexto para cuestionar si las mujeres pertenecen a ese espacio. Este tipo de narrativas no se quedan nada más en la rueda de prensa del estadio. El lenguaje construye realidades. Cuando miles de aficionadas escuchan que una mujer profesional y avalada por la FIFA no es considerada “normal” en su área de trabajo, el mensaje de fondo es que siempre serán las intrusas en espacios dominados por hombres. En una sociedad y una ciudad donde las mujeres abren brecha todos los días en las oficinas, la cultura y el deporte, aferrarnos a un vocabulario que nos hace ver como la excepción a la regla no le ayuda a nadie. Ya es momento de subir el nivel de la conversación. Nadie está pidiendo que Katia Itzel García tenga inmunidad ante las críticas. Si un señalamiento es incorrecto, todos los equipos tienen el derecho de exigir un buen arbitraje. Pero el vocabulario importa muchísimo. Etiquetar a las mujeres que se abren paso en el futbol como si fueran una rareza es un paso atrás. La normalidad en este deporte no la define si eres hombre o mujer, la define únicamente la capacidad. ¡Abramos cancha! The post Abramos cancha: Machismo disfrazado de análisis appeared first on Chilango .





Fuente: Chilango

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