Aventura sobre rieles
Desde las estepas asiáticas hasta los paisajes andinos, los viajes en tren evocan una época dorada de la aventura. A 200 años de la inauguración del primer ferrocarril de pasajeros, exploramos algunos de los trayectos más emblemáticos.
Hace dos siglos, en 1825, Darlington, Inglaterra, marcó un antes y un después en la historia del transporte al inaugurar el primer ferrocarril de pasajeros. Dos siglos después, el viaje en tren sigue siendo sinónimo de aventura, descubrimiento y conexión con el paisaje. A lo largo y ancho del mundo, existen rutas ferroviarias que no solo transportan pasajeros, sino que ofrecen experiencias inolvidables, atravesando paisajes impresionantes y sumergiendo a los viajeros en la cultura local.
Entre los viajes en tren más destacados a nivel mundial figuran el Transiberiano, que cruza Rusia de extremo a extremo; el Orient Express, sinónimo de lujo y misterio; el Rocky Mountaineer, que recorre las Montañas Rocosas canadienses; y el Tren a las Nubes en Argentina, una impresionante obra de ingeniería que asciende a gran altura. En América Latina y España, encontramos joyas como el Tren Maya, un ambicioso proyecto que busca conectar la Península de Yucatán con el resto del país; el Ferrocarril Central Andino en Perú, que escala los Andes ofreciendo vistas panorámicas; y el Transcantábrico Gran Lujo en España, un viaje de ensueño por el norte de la península ibérica.
La elección del viaje en tren ideal depende del gusto y el presupuesto de cada viajero. Desde opciones lujosas con todas las comodidades hasta recorridos más austeros que priorizan la inmersión cultural, existe un viaje en tren para cada tipo de viajero. Lo que todos estos recorridos tienen en común es la promesa de una experiencia única, donde el paisaje se convierte en protagonista y el tiempo parece detenerse, permitiendo disfrutar del trayecto tanto como del destino.



